CONTENIDO
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CAPÍTULO I DE LA NATURALEZA Y FINALIDAD DE LA ASOCIACION |
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1.- Antecedentes |
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CAPÍTULO II FUNDAMENTO DOCTRINAL |
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2.1 De la Asociación |
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2.2 Dios es Misericordia |
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2.3 Presencia Eucarística |
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2.4 Maria, Madre Nuestra |
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2.5 Ciencia y Fe |
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2.6 Confianza y Gratitud
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CAPÍTULO III ESPÍRITU Y ESTILO DE VIDA |
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3.1 Nuestro Espíritu |
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3.2 Estilo de Vida
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CAPÍTULO IV EL DISCÍPULO INTERCESOR |
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CAPÍTULO V FUNDACIÓN, CARISMA, DOMICILIO |
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5.1 Fundación |
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5.2 Carisma |
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5.3 Domicilio
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CAPÍTULO VI INICIATIVAS DE MISIÓN Y EVANGELIZACIÓN |
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6.1 Iniciativas en el campo del Turismo |
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6.2 Evangelización del peregrino |
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6.3 Evangelización virtual |
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CAPÍTULO VII MISIÓN Y OBJETIVOS |
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7.1 Misión |
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7.2 Objetivos Generales |
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7.3 Objetivos Específicos |
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CAPÍTULO VIII PERTENENCIA, COMPROMISO, FORMACIÓN, ALEJAMIENTO |
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8.1 Pertenencia |
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8.2 Compromiso |
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8.3 Formación inicial y permanente |
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8.4 Formadores |
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8.5 Responsabilidades y medios para la formación de los miembros del Discipulado |
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8.6 Situaciones para el alejamiento del Discipulado de la Misericordia |
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CAPITULO IX ORGANIZACIÓN |
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9.1 El Discipulado de la Misericordia Internacional |
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9.2 El Discipulado de la Misericordia Regional |
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9.3 Comunidad Discipular
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CAPÍTULO X ADMINISTRACIÓN
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CAPÍTULO XI RELACIONES
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CAPITULO XII DISOLUCIÓN
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CAPITULO XIII FACULTADES ESTATUTARIAS
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CAPITULO XIV REGIMEN DE EXCEPCIÓN
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BIBLIOGRAFIA |
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DISCIPULADO DE LA MISERICORDIA (DIMI)
CAPÍTULO I
DE LA NATURALEZA Y FINALIDIDAD DE LA ASOCIACION
1.- Antecedentes
1.1 El Canon 298 del Código de Derecho Canónico (1983), suscribe que se reconocen en nuestra Iglesia Católica, “asociaciones distintas” en la que los fieles, admitidos por la autoridad eclesiástica competente, trabajan unidos para “fomentar una vida más perfecta, promoviendo iniciativas para la evangelización, el ejercicio de obras de piedad o de caridad y animación con espíritu cristiano del orden temporal” (Cfr. # 298, 1, p. 127).
1.2 El Canon 299, párrafo 1 añade: “Los fieles tienen la facultad, mediante un acuerdo privado entre ellos, de constituir asociaciones para los fines de los que se trata en el can. 298. Estas asociaciones se llaman privadas aunque hayan sido alabadas o recomendadas por la autoridad eclesiástica”. (Cfr. # 298, 1, 2 p.127).
1.3 El Catecismo de la Iglesia Católica en su Prólogo sintetiza de manera magistral la tarea de todo cristiano: “PADRE, ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo” (Jn 17,3). “Dios, nuestro Salvador… quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1 Tm 2, 3-4). “No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hch 4, 12), sino el nombre de JESÚS” (1992, p.13). Y luego refiere: “Quienes con la ayuda de Dios han acogido el llamamiento de Cristo y han respondido libremente a ella, se sienten por su parte urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes en el mundo la Buena Nueva. Este tesoro recibido de los apóstoles ha sido guardado fielmente por sus sucesores. Todos los fieles de Cristo son llamados a transmitirlo de generación en generación, anunciando la fe, viviéndola en la comunión fraterna y celebrándola en la liturgia y en la oración” (CIC n. 3).
1.4 Todos los hijos de Dios están llamados a la santidad, y ésta es la primera y fundamental vocación de la Iglesia, como solemnemente lo declara el Concilio Vaticano II (LG n.32). Prosigue al texto una expresión motivadora muy hermosa cuando se afirma que “el apostolado de los laicos es una participación en la misión salvífica de la Iglesia” (LG n.33).
El laico tiene labores específicas: “A los laicos pertenece por propia vocación buscar el reino de Dios tratando y ordenando según Dios, los asuntos temporales. Viven en el siglo, es decir, en todas y cada una de las actividades y profesiones… Allí están llamados a cumplir su propio cometido, guiándose por el espíritu evangélico, de modo que, igual que la levadura contribuyan desde dentro a la santificación del mundo y de este modo descubran a Cristo a los demás, brillando, ante todo, con el testimonio de su vida, con su fe, su esperanza y caridad” (LG n.31). En este contexto menciona su SS Benedicto XVI: “Hay que alentarles, por tanto, a que vivan con responsabilidad y dedicación esta importante dimensión de la caridad social, para que la comunidad humana de la que forman parte con todo derecho progrese en la justicia, en la honradez, en la defensa de los verdaderos y auténticos valores, como la salvaguarda de la vida humana, del matrimonio y de la familia, contribuyendo de esta manera al verdadero bien humano y espiritual de toda la sociedad” (Discurso, 19.9.2008)
1.5 La “Va. Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe”, celebrada en Aparecida, del 13 al 31 de mayo de 2007, nos recuerda en su Documento conclusivo: “la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios, y recordar también a los fieles de este continente que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo” (n. 10).
1.6 La “Conferencia Episcopal Boliviana”, en sus Directrices para el quinquenio 2009-2013, refleja a través de su profundo análisis, la preocupación ante una cultura global y tecnológica “caracterizada por el relativismo y el subjetivismo” (n.5,6), que va relegando los valores cristianos y humanos “herencia del encuentro del Evangelio con nuestras culturas” (n.6). Se constata por ello, “un debilitamiento de la fe y la incoherencia entre la fe y vida…” (n.6). Al igual que el Documento de Aparecida, el pensamiento de los obispos bolivianos expresa su preocupación porque “también en Bolivia hoy la fe corre el riesgo de ser reducida a un bagaje de prácticas fragmentadas, adhesiones parciales de las verdades de la fe” (Cfr. n.20) que sólo concluyen en un pragmatismo lejano al verdadero mensaje cristiano.
1.7 La Iglesia en Bolivia, confiada en Dios y en el compromiso de los católicos sedientos de Dios, asume valientemente el desafío y con los ojos del Buen Pastor, desde la fe en Jesús, quiere dar respuestas que iluminen a nuestro pueblo a comprender y acoger estos hechos como “interpelaciones de Dios, convocándonos a un compromiso en fidelidad al Reino de Dios” (n.47), a través de un “Encuentro personal con Cristo que nos hace discípulos-misioneros y servidores de la vida” (CEB 2008).
Todas estas razones sintetizan los motivos por las que una agrupación de fieles laicos está interesada en conformar una Asociación denominada “Discipulado de la Misericordia” (DIMI), ya en actividad privada desde hace varios años como “Grupo de la Misericordia” pero que, motivados por la tendencia espiritual del mundo actual y sobre todo por la situación especial que vive Bolivia, reconoce en las conclusiones de Aparecida y las renovadas propuestas de la Conferencia Episcopal de Bolivia, una invitación a un mayor compromiso cristiano al servicio de nuestra Santa Iglesia.
CAPÍTULO II
FUNDAMENTO DOCTRINAL
2.1 De la asociación
La Asociación “Discipulado de la Misericordia” (DIMI), es una asociación privada, conformada por fieles católicos laicos bautizados. Todo miembro, libre y voluntariamente se adhiere a la Asociación con el propósito de vivir junto a otros hermanos la plenitud de su Bautismo.
Como cita el Catecismo de la Iglesia Católica “La iniciación cristiana se realiza mediante el conjunto de tres sacramentos: el Bautismo, que es el comienzo de la vida nueva; la Confirmación, que es su afianzamiento; y la Eucaristía, que alimenta al discípulo con el Cuerpo y la Sangre de Cristo para ser transformado en Él”. (CIC # 1275), Jesús, Hijo de Dios vivo, “Camino, Vida y Verdad” (Cfr. Jn14,5), Quien es la referencia fundamental para la vida cristiana de cada miembro.
Nuestra Fe se adhiere libre y voluntariamente a la Verdad revelada y queremos Vivir el Santo Evangelio en plenitud, para mayor gloria de Dios, bien de nuestras almas y el bien espiritual de nuestros hermanos.
Asumimos con conciencia las siguientes enseñanzas:
1. “La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto y seáis mis discípulos” (Jn 15.8).
2. “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros; que, como yo os he amado, os améis también entre vosotros. Todos conocerán que sois discípulos míos en una cosa: en que os tenéis amor los unos a los otros” (Jn 13, 34-35).
3. “Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí” (Jn 17, 21-23).
4. El documento de la “Conferencia Episcopal Boliviana 2009-2013, enfatiza ya desde el título que “El encuentro personal con Cristo nos hace discípulos-misioneros y servidores de la vida”. Su Artículo 56 nos revela el perfil del Discípulo-Amado explicando que éste hace referencia a aquél que ha entendido el sentido profundo del “lavatorio de los pies” y se define por el proyecto de Dios. El discípulo es un servidor, la Comunidad es servidora, y todos están dispuestos siempre a vivir y a ejercer el profundo gesto de lavar los pies unos a otros (Cf #57, b). Esta “Comunidad vive y celebra la presencia de su Señor en medio de los hermanos en la Mesa de la Palabra y de la Eucaristía” ( #57, c).
“Luego les dijo: Id por el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación”(Mc 16, 15).
El “Discipulado de la Misericordia” quiere ser una respuesta a dos inquietudes que han motivado la necesidad de agruparse como asociación católica formal:
a) Las palabras de Jesús a Faustina Kowalska, la santa de la Misericordia: “El mundo no encontrará paz, hasta que no recurra a la fuente de la Misericordia”.
Observando la situación del mundo actual, los acontecimientos que hieren el inicio del siglo con un Terrorismo internacional jamás visto, las nuevas guerras internacionales, los regímenes totalitarios que se consideraban en extinción y que más bien parecen revigorizados, el fracaso de tantos encuentros diplomáticos sociopolíticos a nivel mundial que no otorgan respuestas reales ni a la necesidad mundial de paz, ni a la pobreza en la que viven tres cuartas partes de la humanidad. Más bien las divisiones entre ricos y pobres se hacen cada vez más profundas, el acceso a países más desarrollados en su economía se hace cada vez más difícil, las guerras no se han eliminado y aún en Latinoamérica las amenazas no están ausentes como se pudo ver recientemente en el triángulo Ecuador, Venezuela, Colombia. En Bolivia, un panorama que impele la necesidad de acudir lo más pronto posible y de manera generalizada a la “Fuente de la Misericordia”.
b) El Documento conclusivo de “Aparecida”(13-31 de mayo de 2007), donde el “Episcopado de América Latina y del Caribe”, en su “V Conferencia General” señala los lineamientos de una propuesta evangelizadora a través de la figura del “discipulado misionero” que profundiza en el misterio de la persona de Cristo, de su ejemplo y de su doctrina a fin de que el cristiano de hoy, conozca, madure y cumpla con su misión (evangelizadora), en un mundo que los desafía constantemente (Cfr. #278s). La confusión del mundo moderno, a veces, esconde el Camino, y, si “no hay camino, ni hay vida ni verdad” (Cfr. Aparecida # 22), por eso es menester el trabajo de aquellos discípulos que señalen y vivan el Camino.
En consecuencia, deseamos conformar agrupaciones de laicos interesados en asumir el desafío evangelizador misionero a través de la figura del Discipulado tanto a nivel nacional como internacional, pues somos conscientes del papel de los laicos y aceptamos como compromiso las repetidas invitaciones de nuestros pastores cuando señalan la tarea evangelizadora que corresponde a todo bautizado (Cfr. Apostolicam Actuositatem # 1ss).
El Documento de la “Conferencia Episcopal Boliviana 2009-2013”, señala importantes líneas de acción:
1) Proclamar el mensaje del kerygma a todos los sectores del Pueblo de Dios.
2) Motivar el encuentro con Jesucristo que lleve a verdadera conversión.
3) Profundizar el encuentro del mensaje evangélico con la riqueza de las culturas.
Es Cristo Quien invita:
- “No me habéis elegido vosotros a mí; más bien os he elegido yo a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis frutos, y que vuestro fruto sea duradero; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre él os lo conceda” (Jn 15, 16).
- “Caminando por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: “Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres”. Ellos dejaron las redes al instante y le siguieron” (Mt 4, 18-20; Lc 5, 10).
- “Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: ‘Sígueme’. Él se levantó y le siguió” (Mt 9, 9).
- “Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: ¿Qué hemos de hacer, hermanos?’ Pedro les contestó: ‘Convertíos’ y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para perdón de vuestros pecados y para que recibáis el don del Espíritu Santo”. (Hech 2, 37-38).
- Una sociedad materialista, va extinguiendo la vigencia de la dimensión espiritual del hombre, y creemos que es fundamental re-descubrir la naturaleza espiritual en la vida física, económica, social y cultural del hombre del siglo XXI. Los años ’90 señalan en muchas latitudes un interés por reorientar la vida espiritual en muchas poblaciones, pero frecuentemente se recurre a otras fuentes tipo Nueva Era que desorientan la genuina búsqueda de muchos hermanos. Esto debe animar la labor del bautizado que sí conoce la Verdadera Doctrina.
Estimular la búsqueda de una vida interior es menester, pues como escribe San Pablo: “.. . el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rom 5,5). Dios nos ama, nosotros a Él, nuestro Padre (Abbá, Ga 4, 6), y por el mismo amor amamos a nuestros hermanos. Por ello, es importante pensar: si no creemos en el Amor de Dios, si ignoramos el Espíritu, ¿qué clase de amor puede imperar en el mundo? Alejarse de la dimensión espiritual significa alejarse de la fuente del Amor. Si el hombre lo hace, ciertamente habrá tomado el camino del riesgo. Si así sucede, no sorprendan las grandes crisis que vive el mundo en la actualidad.
2.2 Dios es Misericordia
Queremos vivir la Misericordia que el mismo Padre nos ofrece, y aquella que llega a su plenitud con la Vida, Pasión y Muerte de Su Hijo Jesucristo. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado” (Ef.1, 3-6).
La Gloria consiste en llevar ese Amor a todo el mundo, para que todos sean salvos. El fin último de la creación debe llevarnos a entender que, como escribe Pablo “Dios, Creador de todos los seres, sea por fin, “todo en todos”. (1Co 15, 28).
El Camino del que Dios se sirve para ello, es el Amor, incondicionado y generoso, sólo espera el sí de la persona, no obliga, no impone, sólo invita. Y como sabe que el hombre es débil y pecador, le ofrece un Amor misericordioso, es este tipo de amor que le permite al hombre, a pesar de tantas caídas, levantarse aún y caminar, buscando y logrando incluso, en muchos casos, la santidad.
La categoría generosa de nuestro Dios revela su perfección obrando con misericordia, pues, a diferencia de lo que harían muchos hombres confundidos en sus emociones, sentimientos e ideologías, Él “hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 45). La mayor prueba de ese amor se materializa en Cristo, cuando asume nuestras penas y las alivia y lava nuestras culpas en su propia sangre. Abaja su realeza para ser carne: “Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que toca a Dios, y expiar los pecados del pueblo. Pues, habiendo pasado él la prueba del sufrimiento, puede ayudar a los que la están pasando” (Hb2, 17-18).
Es esto lo que el Discipulado de la Misericordia propone, hablar, presentar, explicar esta maravillosa Misericordia para aprender juntos a VIVIRLA. Pues comprendemos como escribe Bernhard Häring (2005) que “los redimidos se acercan a la perfección de Dios en la medida en que se dejan plasmar a imagen de su misericordia” (p. 10). “Sed misericordiosos, como es misericordioso vuestro Padre” (Lc 6, 36).
2.3 Presencia Eucarística
Cumplido su tiempo, Cristo no podía marcharse, es por eso que en la inolvidable noche del Jueves Santo instituyó el Santo Sacramento, “para perpetuar hasta su retorno, el sacrificio de la cruz y confiar así, a Su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de Su Pasión, de Su Muerte y de Su Resurrección. Sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura” (CIC#1323).La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida cristiana (#1324) Significa y realiza además, la comunión de vida con Dios y la unidad del Pueblo de Dios (#1325).
En el corazón de la celebración de la Eucaristía se encuentran el pan y el vino que, por las palabras de Cristo y por la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Fiel a la orden del Señor, la Iglesia continúa haciendo, en memoria de Él, hasta su retorno glorioso, lo que Él hizo la víspera de su pasión: (#1333).
Para dejarnos una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerles partícipes de su Pascua, instituyó la Eucaristía como memorial de su muerte y de su resurrección y ordenó a sus apóstoles celebrarlo hasta su retorno, constituyéndoles entonces sacerdotes del Nuevo Testamento (#1337) e instruyéndoles les dijo... “HACED ESTO EN MEMORIA MIA”.
Desde el comienzo la Iglesia fue fiel a la orden del Señor. Los hechos de los Apóstoles nos dicen al respecto: “Acudían diariamente al Templo con perseverancia y con un mismo espíritu; partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón, Alabando a Dios y gozando de la simpatía de todo el pueblo”. (Hechos 2, 46-47)
Desde entonces, hasta nuestros días la celebración de la Eucaristía se ha perpetuado, de suerte que hoy la encontramos por todas partes en la Iglesia, con la misma estructura fundamental y conforma el centro de la vida de la Iglesia (#1343).
Siendo el epicentro, queremos ayudar a comprender que la Eucaristía es “fuente y cima de toda la vida cristiana” y el compendio de toda práctica cristina, ya que el sacrificio de la Cruz, cuya actualización es la Misa, excede tanto más cualquier otro sacrificio y obra de piedad como cuando comparamos la lluvia abundante a una gota de agua... Es el compendio, porque en ella se completan de la forma más sublime los deberes sagrados del alma humana: adorar al Padre, darle gracias, pedir Su perdón y solicitarle nuevas gracias.
La Santa Misa es el mismo Cristo. Sin los méritos de Su vida y Su sangre, ¿qué otra cosa tendríamos ante Dios Padre? Sólo la nada y el pecado.
2.4 María, Madre Nuestra
Cuando el Divino Salvador, desde la Cruz nos ofrece a su Madre como Madre nuestra, ¿no la coloca como la más insigne de las intercesoras? ¿Qué mejor intercesora que una Madre?
La perfección del santo, abre las puertas a la Misericordia divina. ¿No han cantado los santos a lo largo de la historia las Glorias de María ponderando su maravilloso rol mediador? Es la bendita entre todas las mujeres, la llena de Gracia. ¿De qué otra mujer ha podido decirse algo igual?
María es nuestro modelo de entrega sin condiciones, de Amor sin reservas. Es el perfecto modelo de Discípula. Buscar la transformación interior que el discípulo quiere alcanzar, significa recurrir a María para aprender de su amor, de su vida, de su silencio que da, se ofrece y no pide nada a cambio. El discípulo quiere aprender a tener confianza, como cuando Ella no dudó que el Poder del Altísimo la haría Madre, no dudó que su Hijo Santo resucitaría. Quiere imitar su amor misericordioso al servicio del prójimo como cuando va a visitar a su prima Isabel. Desea aprender a ser oportuno como cuando observa que falta vino; discreto como cuando Ella guarda todo en su corazón; humilde, como cuando se reconoce esclava; generoso y acogedor, como cuando Ella asume a toda la humanidad como hija suya; paciente y llena de esperanza, como cuando espera que el amado Hijo resucite.
Dios, en su amor infinito, contemplaba ofrecer al mundo a Su Hijo. Él se haría carne, y esta Carne traería su Palabra para escribirla con Su Sangre en el corazón de todos los hombres, pero esa Carne necesitaría un Tabernáculo Santo, puro, sin mancha, Virgen. Para ello, estaba destinada Su Hija predilecta, María. Brillaría tanto, que ninguna luz podría igualar su resplandor. Ella nace ya con anterioridad, en los hermosos abismos del misterioso proyecto de la Trinidad. Cuando se habla de Ella nuestros corazones se regocijan; cuando se piensa en Ella, nuestras mentes se purifican, cuando seguimos su ruta, encontramos la vía más corta y sencilla hacia la santidad. ¡Obra maestra del Creador! El mismo Dios se hizo pequeño para vivir entre los hombres, y todo empezó en el Seno de María. Esa concepción ya señala su rol de Madre e intercesora nuestra.
Ella sería el jardín más precioso donde la semilla sería plantada para dar un fruto bendito y cuyo perfume colmaría de agrado la tierra y el universo entero. María sería el Resplandor que reflejaría la purísima Luz de la Trinidad Divina y que el Padre escogería como Ciudad Divina para Su Primogénito y el Espíritu Santo como Esposa. En María encontraría el Padre la realización perfecta de Su designio. Ella sería su Nueva Primavera, de Ella brotarían las mejores formas de alabanza a su Creador y Señor. Es en el Corazón de María que el Hijo encuentra refugio amoroso, allá construye la ciudad mística que cobijará al Hombre Dios.
En este jardín mariano encontraremos refugio aquellos que queremos seguir el camino del discipulado misionero. No hay que olvidar que de él gozaron los primeros discípulos, fortaleciéndose y siguiendo la huella que el Hijo iba señalando. En él crecían los primeros frutos divinos, haciéndose más humildes, puros y generosos. Era la Inmaculada que con Su Presencia bendecía el lugar y el fresco aire que todos ellos respiraban. Son los primeros que contemplan el amor que cautiva, sienten el amor que aprisiona y aumenta la sed de asemejarse cada vez más al Hijo al que Ella dio vida aceptando la invitación del Padre.
A Ella también le atravesó la espada del sufrimiento, su corazón también fue inmolado junto al Hijo, su corazón fue el Cáliz que recogió la Sangre del Hijo Amado, Su corazón gimió junto al del Salvador ya pendiente en la Cruz, su corazón agonizó y el precioso jardín en el que ella caminó se cubrió también de espinas… Y esa Madre generosa y tierna, al pie de la Cruz, también dio a Luz a sus nuevos hijos del dolor, los apurados hijos de esta sociedad moderna.
El discípulo quiere vivir en el Jardín de María, y constituirse en un hijo mariano, pues bajo el amparo de la Madre Amorosa, la santidad se hace más próxima y el camino más seguro.
Es María, Quien, como Madre intercesora pueda ayudar a que el Espíritu de Amor renueve el mundo entero. Sólo el Espíritu de Amor puede formar cielos nuevos y una tierra nueva, preparando los corazones y las almas, la Iglesia y la humanidad entera, a redescubrir el sentido y significado de toda la obra de la Creación. El mundo no tiene sentido, ya lo vemos, lejos de Dios. Por eso, es menester, de que el hombre se abra a la Acción del Espíritu, convirtiéndose en valiente Discípulo de la Verdad. No olvide el cristiano que el Corazón Inmaculado de María es la puerta siempre abierta y bien dispuesta, a través de la cual pasa el Espíritu Santo mostrando el luminoso camino que lleva a la Casa del Padre.
El discípulo de la Misericordia ama a María, al amarla ama al Hijo, que la amó con predilección. María no sólo es la Hija Predilecta porque albergó en Su Seno al Hijo de Dios, es predilecta porque en su libre voluntad dio Su primer Fiat aceptando la gran labor de ayudar al proyecto misericordioso del Padre. En su admirable humildad se hizo esclava, deseosa de hacer la Voluntad del Creador, y se inclinó como la última; sería esta Su humildad la expresión hermosa que acompañaría su dulce sí. Ella en su condición de primera discípula orientó su vida al servicio de su Hijo-Dios y asumió su rol materno con toda la humanidad.
Su personalidad, nos ilustra sobre muchos rasgos que todo discípulo debe tomar en cuenta para su crecimiento y misión.
María es un modelo de la benevolencia de Dios Padre. La plenitud de aquello que Dios quiere dar a los hombres se encuentra en Ella. Su inconmensurable riqueza espiritual se sostiene en ese especial estado de Gracia. María es para el hombre moderno, un “signo luminoso de la Misericordia divina y guía segura hacia las altas metas de aquella perfección cristiana que lleva a la santidad” (Juan Pablo II, 1996). María es la sede del Salvador, y su misericordia se extiende de generación en generación, así se convierte, en el gran Patrimonio de la Humanidad, por eso es menester que todo discípulo presente su amor inmaculado y misericordioso al mundo.
2.5 Ciencia y Fe
El documento de Aparecida advierte: “Ante la falsa visión, tan difundida en nuestros días de una incompatibilidad entre fe y ciencia, la Iglesia proclama que la fe no es irracional. “Fe y razón son dos alas por las cuales el espíritu humano se eleva en la contemplación de la verdad”. Por eso valoramos a tantos hombres y mujeres de fe y ciencia, que aprendieron a ver en la belleza de la naturaleza las señales del Misterio, del amor y de la bondad de Dios, y son señales luminosas que ayudan a comprender que el libro de la naturaleza y la Sagrada Escritura hablan del mismo Verbo que se hizo carne” (#494). “Queremos valorar siempre más los espacios de diálogo entre fe y ciencia…” (#495).
El Discipulado de la Misericordia, conformado por muchos profesionales expertos también en ciencia y tecnología, quiere introducir la palabra cristiana en los asuntos del conocimiento científico. La ciencia no tiene razones para oponerse a la Fe, ni la Fe a la ciencia. Es el racionalismo reduccionista de algunos pensadores que despierta la polémica cuando afirman la naturaleza únicamente material del ser humano, ignorando la dimensión espiritual. Pero estas son posturas subjetivas que no van acompañadas de la realidad. Para este tipo de científicos experimentalistas, monistas materialistas, empiristas o positivistas, la única fuente de verdad proviene de la comprobación experimental, y consideran que todo argumento de contenido filosófico, teológico o metafísico es meramente especulativo.
Resulta evidente que la comprobación científica hace referencia a un tipo de verdad física, pero existe también otro mundo de pensamiento y realidad que va más allá de la prueba experimental, como es el caso de la Fe, pero para entenderla, hay que ir más allá de la razón experimental.
La Fe, no desconoce en modo alguno la autonomía de la razón, más bien la anima, estimulando el descubrimiento de respuestas últimas a las que la razón experimental no puede llegar. Para el cristiano, como subraya Juan Pablo II en su Encíclica Fides et Ratio (1989, n.12), el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado y no se puede culminar en dicha comprensión lejos de la Fe.
El humano, y mucho más el científico, tienen que comprender que la Revelación teológica nos ilustra con claridad sobre muchas verdades que, aún siendo accesibles a través de la razón, probablemente no habrían logrado su plenitud sin la revelación misma, como la comprensión de la figura de Dios como Creador y Padre o la comprensión de la dimensión espiritual del hombre.
Porque consideramos que la utilidad de la Fe y su valor, es incomparable, tenemos interés de establecer espacios de diálogo complementario entre la ciencia y la fe, ingresando a la mayor cantidad posible de centros del saber: universidades, instituciones públicas y privadas educativas, colegios, escuelas y todo centro que conglomere personas interesadas en conocer más de este rubro.
2.6 Confianza y Gratitud
Toda nuestra acción, estimulando el conocimiento del “Amor misericordioso” de Cristo, quiere presentar, en un mundo de tanta inseguridad y desconfianza, la CONFIANZA en Dios, Quien jamás ha abandonado a su pueblo. Desde la Creación del mundo y del hombre su acción es de atención amorosa, y el caminar en la Historia de la Salvación subraya su Presencia constante con propuestas y alianzas que el hombre regularmente falla. Pero Él está ahí, siempre presente. Asimismo, en un mundo donde el hombre se aleja cada vez más de la Figura de un Dios Padre y Creador, es menester estimular el valor de la Gratitud a un Padre tan generoso que no se ahorró aún el hecho de enviar a su propio Hijo para salvar a los hombres y reconquistar a través de su Sacrificio la dignidad perdida. La Gratitud es un valor que el Señor reclama de manera significativa. La experiencia de Margarita María Alacocque (1675) nos describe su conmovedora experiencia acaecida durante la celebración de la Octava de la Fiesta de Corpus Christi. Jesús se aparece por cuarta vez a Margarita y le dice:
“He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor. Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por la frialdad y menosprecio que tienen para conmigo en este Sacramento de Amor. Pero lo que más me duele es que se comporten así los corazones que se me han consagrado. Por eso te pido, que el PRIMER VIERNES después de la octava del Corpus, se celebre UNA FIESTA ESPECIAL PARA HONRAR A MI CORAZON, y que se COMULGUE dicho día para pedir perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares. También te prometo que mi Corazón se dilatará, para esparcir en abundancia, las influencias de su divino amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute”.
CAPÍTULO III
ESPÍRITU Y ESTILO DE VIDA
3.1. Nuestro Espíritu
El espíritu y centro de nuestra vida será la Misericordia, comprendida y vivida como Dios lo desea en cada uno de sus hijos, y tal como Cristo la enseña a través de su admirable ejemplo. Y el medio, la norma que debería iluminar el caminar de una vida misericordiosa debería ser la Caridad.
El hijo de Dios debe comprender que la salvación y la perfección se hace imposible si no se obra con misericordia: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5, 7). Y la invitación a “ser perfectos como el Padre es perfecto” (Cfr. Mat 5, 48), nos está recordando que Dios, es perfecto porque obra con un amor misericordioso.
Para vivir esa misericordia, ¿Puede haber una mejor fórmula que la sugerida por san Pablo cuando habla de la Caridad?:
“La Caridad es paciente y bondadosa; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa ni orgullosa; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta”(1 Cor13, ss.).
Pero esta perspectiva valiosa de vida, no se vive si el discípulo no inicia un trabajo de “Conversión interior”, y ésta, para que sea plena debe recorrer el Camino de la Transformación interior, tan claramente sugerido por san Pablo: “en cuanto a vuestra vida anterior, despojaos del hombre viejo, que se corrompe dejándose seducir por deseos rastreros, renovad vuestra mente espiritual, y revestíos del Hombre Nuevo, creado según Dios, que se manifiesta en una vida justa y en la verdad santa”(Ef. 4, 22-24).
“Sabemos así que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruida nuestra naturaleza transgresora y dejáramos de ser esclavos del pecado” (Rom6, 6).
“Y no os acomodéis a la forma de pensar del mundo presente; antes bien, transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto”(Rom 12, 2). “Jesús invita a encontrarnos con Él y a que nos vinculemos estrechamente a Él, porque es la fuente de la vida y sólo Él tiene palabras de vida eterna” (Aparecida # 131).
Pero nada podemos hacer, sin asistencia del Santo Espíritu Dios: “Nadie puede decir:‘¡Jesús es Señor!’sino por influjo del Espíritu Santo” (1Co 12, 3). El Discipulado desea ayudar a rescatar el maravilloso significado de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, pues, aún en ámbito católico es muy fácil calificarlo como“El gran desconocido”, cuando más bien creemos que hay todavía mucho que conocer de Él: “No apaguen el Espíritu”(1 Tes 5, 19). “Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn 14, 26). “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa” (Jn 16, 13).
No es difícil entonces entender que el católico moderno, ignorando los bienes que trae el Santo Espíritu de Dios, no realice muchos de sus buenos propósitos porque le falta el “poder” y el “conocimiento” que a través de él sí se pueden lograr. Es primordial reflexionar las palabras que escribe Oseas “Mi pueblo languidece por falta de conocimiento…” (4,6), y no olvidar la sentencia ilustrativa: “Ni con el valor ni con la fuerza sino sólo con mi Espíritu” (Zacarías, 4,7).
3.2 Estilo de Vida
El discípulo reconoce que Jesús es el primer y más grande evangelizador enviado por Dios. Identificado con Él y su Palabra, se compromete a anunciar la “Buena Nueva”. “Con la alegría de la fe, se hace misionero para proclamar el Evangelio de Jesucristo y, en Él, la buena nueva de la dignidad humana, de la vida, de la familia, del trabajo, de la ciencia y de la solidaridad con la creación” (Cf Aparecida #103).
Es una persona de fe en quien el “amor misericordioso” es la virtud esencial que motiva su vida interior y su crecimiento personal. El amor a Dios, lo transmite a través del amor de servicio a su prójimo.
Puesto que la oración de intercesión es piedra angular de la Asociación, el discípulo se forma en la oración y la práctica. Es nuestra intención de que todo integrante sea una persona de oración; cultiven una vida espiritual intensa y en cuya vida habitual sea regular y frecuente la reflexión y la meditación. El discípulo es una persona de sacramentos, de Eucaristía diaria, cultiva la contemplación, la adoración y nutre su espíritu con distintas formas de oración y lecturas espirituales.
Todos los asociados están comprometidos con una formación constante y continua, dentro del espíritu que la misericordia requiere. Los retiros espirituales son frecuentes de corta y larga duración.
El discípulo comprende que su compromiso es con lo más fino y delicado de la vida humana: la vida espiritual, por eso la nutre de oración, Sacramentos, estudio, experiencias de servicio misionero, meditación, contemplación, estudio de las Sagradas Escrituras y de la Tradición Apostólica, del Magisterio de la Iglesia y la doctrina de los santos, además de enriquecerse con la vida de los santos. Este crecimiento aconseja el seguimiento de un sacerdote como Director Espiritual.
Es un objetivo que el discípulo refleje en su conducta la riqueza interior que debe aprender a llevar: Cristo. Para ello su vida espiritual lo anima a buscar la “intimidad” con Él. Esta intimidad, creemos, podrá facilitarle una elevación en la amistad con Cristo: “No os llamo ya siervos, porque el siervo nunca sabe lo que suele hacer su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer” (Jn 15, 15). Cuanto más conozcamos el Amor, más aprendemos a Amar al Amor. El Amor impele la búsqueda recíproca, pues Dios responde al Amor con el Amor, por eso esta intimidad se eleva y se hace sublime. Es la intimidad que se empieza a dar frutos, pues se está sobre la tierra más fértil: el Amor de Dios.
El discípulo, quiere especializarse en la Oración de intercesión. Sí, quiere orar por aquellos que no oran y quiere animar a los que no oran, a hacerlo.
Es la vida de San Pablo que nos ha revelado en su personalidad el perfil del intercesor: un individuo confiado en su Jesús, apasionado por la Cruz, seguro de que su Dios está con Él y que le escucha. Un hombre como cualquiera de nosotros, pero más atento al toque de la Gracia y muy dócil como para entender y seguir valientemente el Camino de conversión que Dios mismo le señalaba; comprensivo con las necesidades de sus hermanos y sediento de colmar su sed llevando la Palabra de Dios por todo el mundo. En tiempos recientes, Juan Pablo II muestra también como Pastor de todos los cristianos el rostro y el comportamiento del intercesor.
Este tipo de acción espiritual es para toda aquella persona que siente en su corazón el deseo de orar profundamente por el prójimo, por el mundo, por aquella sociedad confundida que, incluso desde el poder de los gobiernos, pretende alejar a los hijos de la Casa de su Padre. Es un verdadero Ministerio de servicio como el que realizas cuando asistes a un enfermo, impartes el catecismo, evangelizas, etc. En Bolivia, nuestro interés fundamental es el de orar por nuestra nación, particularmente por la situación tan difícil por la que hoy atraviesa en muchos sentidos.
El intercesor, no es un orante común, tiene “objetivos precisos” a los que apunta, a ellos dirige su oración y tiene que ver el impacto de la misma. En el caso de la oración de intercesión por nuestro País, conocemos las murallas que el enemigo está erigiendo en contra de los valores cristianos: el intercesor apunta sobre ellas, … y si da en el blanco, con la Gracia de Dios y la Fuerza del Espíritu Santo, tendrán que derrumbarse.
No sin motivo nos enseñan nuestros Textos Sagrados:
“Llámame y te responderé; te mostraré cosas grandes y secretas que tú ignoras” (Jeremías 33, 3).
Ni con las armas ni con la fuerza del ejército, sino sólo con mi Espíritu” (Zac 4, 7).
“Yo Soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas”(Jn 10, 11)
…
“Tengo otras ovejas que no son de este corral. A ésas también
las llevaré; escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño con un
solo pastor”(vv. 16).
Como católicos queremos seguir la senda que Cristo nos muestra, Camino, Vida y Verdad. Recordemos por ello, aquello que san Pablo afirma en la Carta a los Hebreos:
“Jesús en cambio, permanece para siempre y no se le quitará
el sacerdocio. Por eso es capaz de salvar de una vez a los que por
su medio se acercan a Dios. Él sigue viviendo e intercediendo
a favor de ellos”(Heb 7, 24-25).
En el mundo moderno se van conociendo naciones que cada vez más se enfrentan a la Verdad revelada, ignorando a Dios, incluso despreciándolo o sustituyéndolo con el pensamiento y comportamiento idólatra. Por ello, el discípulo, no podrá observar pasivamente que se despoje a Dios de aquello que Él ha conquistado nada menos que con Su Vida y Muerte.
“Por qué se amotinan las naciones
y los pueblos conspiran en vano?
Los reyes de la tierra se sublevan,
los príncipes a una se alían
en contra de Yahvé y su Ungido…
………….
Por eso, reyes, pensadlo bien,
aprended la lección, gobernantes de la tierra.
Servid a Yahvé con temor;
Temblando besad sus pies;
no sea que se irrite y os perdáis,
pues su cólera se inflama en un instante.
¡Dichoso quien se acoge a Él!” (Sal 2, 1-2, 10-12).
Mientras la Luz quiere ser escondida por los amigos de la noche, recordemos la importancia de reconocer la amenaza y hacer algo para que la LUZ vuelva y brille con mayor esplendor. Intercedamos, para que Dios, como a Salomón nos diga:
“y si mi pueblo, sobre el cual es invocado Mi Nombre,
se humilla, orando y buscando mi rostro,
y se vuelven de sus malos caminos,
Yo les oiré desde los cielos,
perdonaré su pecado y sanaré su tierra” (2 Cron 7, 14).
Y recordemos con esperanza las palabras del Salmo 2, 8:
“Pídeme y serán tu herencia las naciones,
tu propiedad, los confines de la tierra”.
Por cierto, el intercesor no está animado por deseo posesivo alguno, es la tierra de Dios y su gente, que quiere ayudar a rescatar.
Dios ama al hombre, lo sabemos, y también somos conscientes de que el hombre le falla en exceso. Pero su amor se impone, le conmueve el arrepentimiento, el dolor del pecado y las medidas que se toman para reparar y expiar. Por eso es fundamental entender la experiencia de Nínive:
Nínive era una ciudad muy grande. Se necesitaban tres días para atravesarla. Jonás entró en la ciudad e hizo un día de camino pregonando. “Dentro de cuarenta días Nínive será destruida”. Los ninivitas creyeron en la advertencia de Dios y ordenaron un ayuno y se vistieron de saco desde el mayor al menor. La noticia llegó hasta el rey de Nínive que se levantó de su trono, se quitó el manto, se vistió de saco y se sentó sobre cenizas.
Luego hizo publicar esta orden en Nínive: “Hombres y bestias no comerán ni beberán nada. Que se vistan de saco y clamen a Dios insistentemente. Que cada uno se corrija de su mala conducta y de sus malas obras. ¿Quién sabe si Dios se
arrepentirá y cesará su enojo, de manera que no nos haga morir?”.
Al ver Dios lo que hacían y cómo se habían arrepentido de su mala conducta, se arrepintió él también y no los castigó como los había amenazado”(Jon 3, 3-10).
El discípulo de la Misericordia, asume la responsabilidad de interceder con plenitud, pues entiende la importancia que este tipo de oración posee. Ezequiel nos ayudará a fundamentar bíblicamente esta preocupación asumida por nuestra Asociación. En el capítulo 22 el profeta se refiere a la gente de Jerusalén, denunciando males, pecados y miserias por los que Dios mismo decide castigar al pueblo… Mas, a pesar de ello, el mismo Dios dice estas palabras:
“He buscado entre ellos a un hombre que construyera una muralla y se enfrentara conmigo sobre la misma para impedirme que destruya al país, pero no lo he hallado. Entonces, he desencadenado mi cólera contra ellos…” (Ez 22, 30-31).
La exégesis de esta lectura explica que Dios buscaba un intercesor o intermediario que se hiciera cargo de la situación ante Dios, todo en una actitud solidaria. Diríamos hoy que buscaba personas con una actitud empática, sensibles a la ceguera y equivocación de un pueblo erróneamente orientado. (Cf. Biblia Lat. p. 677).
Tenemos en Abraham la figura del intercesor excelente cuando dice a Yavéh:
“¿Es cierto que vas a exterminar al justo junto con el malvado?
Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad:
¿es cierto que vas a acabar con todos y no perdonar el lugar
en atención a esos cincuenta justos?(Gen18, 23-24)
¡Tú no vas a hacer algo semejante, permitir que el bueno sea
tratado igual que el malvado!
¿O es que el juez de toda la tierra no aceptará lo que es justo?”
(vv 25).
Fíjémonos en el versículo 25, el carácter “persuasivo” que emplea Abraham para interceder. Y Yavé le escucha:
Yavé le dijo: “Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de
la ciudad, perdonaré a todo el lugar en atención a ellos”
Seguirá el diálogo hasta llegar a los diez justos y la ciudad sería destruida. La intercesión no estuvo en grado de alcanzar el objetivo deseado.
La intercesión adquiere sentido cuando el espíritu de algunos se humilla y busca la renovación; se arrepiente, reconoce su pecado, tiene el propósito de estimular y motivar el cambio. Ningún intercesor quiere considerarse justo, simplemente se “atreve” a interceder porque reconoce la debilidad propia y la de sus hermanos, pero, inspirado por Dios Espíritu Santo, recurre al infinito Amor del crucificado que solemnemente ofrece su Misericordia en todos los tiempos y a Faustina Kowalska asegura:
“Que no tema acercarse a mí el alma más débil y pecadora.
Aunque tuvieran más pecados que granos de arena hay
en la tierra, los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en mi Misericordia” (Diario)
Otros intercesores elevaron a gran altura la misión intercesora: Moisés, Daniel el profeta que oraba tres veces por día; “Ana, hija de Fanuel…; hacía ya ochenta y cuatro años que servía a Dios día y noche con ayunos y oraciones y no se apartaba del Templo” (Lc2, 36ss); sin olvidar a los grandes intercesores y fundadores de nuestra Santa Iglesia: Pedro y Pablo.
Isaías nos indica algo más sobre esta figura:
“Sobre tus murallas, Jerusalén, he puesto centinelas
para que estén alerta día y noche.
Ustedes que deben recordárselo a Yavé,
no cesen, ni lo dejen tranquilo,
hasta que restaure a Jerusalén (menciona el nombre de tu país)
y haga de ella el orgullo de su tierra”(Is 62, 6-7).
Dios busca intercesores, les otorga puestos de guardia, quiere personas amantes del prójimo que le recuerden sus promesas y confíen en su Misericordia. Cuando Jesús envía a sus discípulos les da instrucciones precisas:
“Miren que les he dado autoridad para pisotear
serpientes y escorpiones y poder sobre toda fuerza enemiga:
no habrá arma que les haga daño a ustedes. Sin embargo,
alégrense no porque los espíritus se someten a ustedes, sino
más bien porque sus nombres están escritos en los cielos”
(Lc10, 19-20).
Dios ayuda al hombre, pero quiere también su participación. Recordemos por ejemplo que cuando Josué luchaba contra los amalecitas, mientras Moisés oraba y tenía las manos arriba, se imponía Israel, pero cuando las bajaba, se imponían los amalecitas.
“Se le cansaron los brazos a Moisés; entonces tomaron una piedra y sentaron a Moisés sobre ella, mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado”.(Ex 17, 12).
Este aspecto también nos señala la importancia de la intercesión comunitaria, donde los intercesores se unen en propósitos e intenciones.
CAPÍTULO IV
EL DISCÍPULO INTERCESOR
4.1 Camina con Cristo, sigue sus huellas, observa, registra, medita, comprende, ora intercediendo.
En nuestro caso, tenemos un objetivo primordial:
BOLIVIA: Se ora por el País, por su Jerarquía religiosa, por sus gobernantes, por sus habitantes, por su territorio.
Leamos con atención el texto de Jeremías:
“Entonces Yavé extendió su mano y me tocó la boca, diciéndome:
‘En este momento pongo mis palabras en tu boca. En este día te
encargo los pueblos y las naciones:
Arrancarás y derribarás,
perderás y destruirás,
edificarás y plantarás’.(Jer 1, 9-10).
……………………………
“Voy a hacer justicia con este pueblo que me ha dejado para hacer el mal; ha quemado incienso a dioses extranjeros, y se ha puesto a servir a dioses que ellos mismos se fabricaron”(v.16).
4.2 El laico y por lo tanto, el discípulo, busca, como hijo de Dios, el Reino prometido por su Padre, tratando y ordenando su compromiso cristiano. Están llamados por Dios para “cumplir su propio cometido, guiándose por el espíritu evangélico, de modo que, igual que la levadura, contribuyan desde dentro a la santificación del mundo y de este modo descubran a Cristo a los demás, brillando, ante todo, con el testimonio de su vida, fe, esperanza y caridad” (LG # 31).
Nuestra Iglesia es rica, es un solo Cuerpo, pero tiene muchos miembros y no todos desempeñan la misma función (Cf Rom 12, 4). Por ello, en la diversidad, todos darán testimonio de la admirable unidad del Cuerpo de Cristo; pues la misma diversidad de gracias, servicios y funciones congrega en la unidad a los hijos de Dios, porque todas estas cosas son obras del único e idéntico Espíritu” (LG #32).
4.3 El discípulo se forma en su Cenáculo, en centros de formación señalados, participa de la liturgia de su parroquia donde se le pide ser un colaborador activo y anima la consolidación de círculos de oración, ya existentes, y si no existen sugiere la conformación de “Cenáculos de la familia espiritual”. Se reúnen en domicilios o parroquias durante 90 minutos con el propósito de practicar la oración de intercesión. El perfil general sugiere la lectura del Evangelio del Domingo siguiente, una corta plática sobre la oración y el rezo del Santo Rosario como oración de intercesión.
Cada seis semanas los asociados comparten un mini-retiro de cuatro horas y cada cuatro meses realizan un retiro espiritual de 2 días. Una vez al año se realiza otro de tres ó cuatro días.
4.4 Aunque el modelo de vida espiritual resulta claro de todo lo expuesto, importa ponderar que hay cuatro elementos que deben guiar el crecimiento espiritual del discípulo y sobre ellos insiste la formación y vida espiritual: Amor misericordioso, humildad, obediencia. El todo orientado a conocer y cumplir la Voluntad del Padre.
4.5 El discípulo tiene un perfil de oración donde el pilar es la oración cotidiana, el rezo del Santo Rosario, la Coronilla de la Misericordia, la Santa Misa diaria, meditación diaria, visita al Santísimo de al menos dos horas cada semana, un día de ayuno a la semana (en función de la condición y salud física de cada persona), confesión bisemanal.
4.6 El discípulo debe aprender a desarrollar una espiritualidad basada en el amor misericordioso, en la solidaridad fraterna en modo que, toda su acción se realiza inspirada en el amor desinteresado y no espera otra cosa, en recompensa, que el amor misericordioso de Cristo. El discípulo no espera ni solicita gratificación económica ni material alguna.
CAPÍTULO V
FUNDACIÓN, CARISMA, DOMICILIO
5.1 Fundación
Esta asociación, inspirada en el Amor Misericordioso de Cristo, siempre que las autoridades religiosas lo vean por conveniente, quisiera ver como fecha de Fundación el día 19 de abril de 2009, Fiesta del Señor de la Divina Misericordia.
5.2 Carisma
El “Discipulado de la Misericordia” es una asociación, por naturaleza, laica. Pero tiene presente como enseña Aparecida que “el discipulado y la misión siempre suponen la pertenencia a una comunidad… Por eso, la experiencia de fe siempre se vive en una Iglesia Particular” (Aparecida #164). Tenemos presente que nuestra Arquidiócesis, Diócesis, Prelatura o símil, “es el primer ámbito de la comunión y de la misión… y cada asociación o movimiento y cada pequeña comunidad se insertan activamente en la pastoral orgánica de cada Diócesis. Cada uno está llamado a evangelizar de un modo armónico e integrado en el proyecto pastoral de la Diócesis” (ibid #169).
Nuestro carisma busca la extensión del Reino de Dios llevando al corazón de nuestros hermanos Su Amor Misericordioso a todos los pueblos. “Dios no quiso salvarnos aisladamente, sino formando un Pueblo” (LG 9).
5.2.1. “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mt 28, 19-20).
5.2.2. “La gloria de mi Padre está en que deis muchos frutos, y seáis mis discípulos” (Jn 15, 8).
5.2.3. “Dios, que es Santo y nos ama, nos llama por medio de Jesús a ser santos” (Cf Ef 1, 4-5).
5.2.4. El texto de Aparecida ilumina nuestras inquietudes más íntimas: “Cristo eligió a los suyos. No fueron convocados para algo, sino para Alguien, elegidos para vincularse íntimamente con su Persona. Jesús los eligió para que estuvieran con Él y enviarlos a predicar, para que los siguieran con la finalidad de ‘ser de Él’ y formar parte ‘de los suyos’ y participar de su misión. El discípulo experimenta que la vinculación íntima con Jesús en el grupo de los suyos es participación de la Vida salida de las entrañas del Padre, es formarse para asumir su mismo estilo de vida y sus mismas motivaciones, correr su misma suerte y hacerse cargo de su misión de hacer nuevas todas las cosas (Cf. #131) “Con la parábola de la Vid y de los Sarmientos, Jesús revela el tipo de vinculación que Él ofrece y que espera de los suyos” (#132).
5.2.5. Dios es amor, el discípulo ama. Dios es Misericordia, el discípulo aprende a ser misericordioso e intenta de que otros hagan lo mismo. La misericordia resulta entonces, como la perfección del gran mandamiento del amor. ¿Cuándo ama el discípulo? Cuando es misericordioso.
5.2.6. Para vivir este carisma es fundamental la vida interior intensa. Descuidar la vida interior alimentada por la Eucaristía, la oración, el servicio, significa dejar de vivir el compromiso asumido. Sólo el Espíritu de Dios puede ayudar al discípulo a vivir este carisma.
5.2.7. Aquello que nosotros intentamos vivir, deseamos también para nuestros hermanos, y nos esforzaremos para llegar con esta palabra a todo lugar donde el Espíritu de Dios nos abra las puertas, tanto a nivel nacional como internacional. Estamos conscientes de que “La vocación de la humanidad es manifestar la imagen de Dios y ser transformada a imagen del Hijo Único del Padre” (CIC #1877). “Todos los hombres son llamados al mismo fin: Dios. Existe cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la fraternidad que los hombres deben instaurar entre ellos, en la verdad y el amor. El amor al prójimo es inseparable del amor a Dios” (CIC #1878).
5.3 Domicilio
El Discipulado de la Misericordia tiene su domicilio en la ciudad de La Paz, Bolivia, pudiendo establecerse también en otros lugares, para lo cual se deberá contar con el permiso de las autoridades eclesiásticas de las diócesis en las que se desee fundarse.
Su Dirección en la ciudad de La Paz es: Calle José María Zalles, 911 San Miguel (Tel. 27952 64)
CAPÍTULO VI
INICIATIVAS DE MISIÓN Y EVANGELIZACIÓN
6.1 Iniciativas en el campo del Turismo
El turismo crea una gran movilidad e intercambio cultural. El inciso 493 del Documento conclusivo de Aparecida hace referencia a la pastoral del turismo y del entretenimiento.
Nuestra asociación no posee las condiciones para establecer un gran programa de intervención evangelizadora, pero sí tiene interés en facilitar la información necesaria para que el católico visitante a nuestro país, goce de las mayores facilidades para tener acceso a los servicios religiosos a los que durante su itinerario, justamente por no conocer la dinámica local, podría soslayar el cumplimiento de sus deberes cristianos. Para ello, DIME, está interesada en publicar en edición trilingüe (español, inglés, francés), los horarios de Misas y de otros servicios religiosos, actualizando la información de acuerdo a las celebraciones más importantes de la liturgia cristiana como es el caso de Semana Santa, Pentecostés, Corpus Christi, Navidades, etc.
6.2 Evangelización del peregrino
Vemos que las grandes devociones en nuestro país como las visitas a los Santuarios de Bolivia, conglomeran muchas personas, pero no hay un seguimiento sobre los resultados espirituales de esas visitas. Nuestra Asociación está interesada en promover programas de orientación espiritual a los peregrinos en modo que, cuando ellos retornen a sus hogares, también sean capaces de producir frutos que deriven de su visita al sitio de peregrinaje. Nos interesa por ejemplo, estimular en ellos, la formación de “Hogares espirituales”.
6.3 Evangelización virtual
Los medios modernos de comunicación como el espacio cibernético e internet ofrecen modos nuevos para conjuncionar personas alrededor de objetivos comunes, es nuestro interés establecer cenáculos de oración y grupos de formación en el discipulado a través de estos medios. Contamos con personas capacitadas para ello.
CAPITULO VII
MISIÓN Y OBJETIVOS
7.1 Misión
Nuestra misión consiste en promover la Misericordia Eucarística y la oración de intercesión en todos los ámbitos de la sociedad por medio de cada uno de los integrantes de nuestro Discipulado.
7.2 Objetivos Generales
Promover y difundir el Amor Misericordioso
Promover y difundir la Misericordia Eucarística
Enseñar y animar la oración de intercesión en todo lugar.
7.3 Objetivos Específicos
Para cumplir con sus objetivos generales, los miembros del Discipulado realizarán una serie de actividades personales y comunitarias, enmarcadas dentro de los proyectos particulares que desarrollen los Discipulados regionales, Comunidades discipulares, tanto a escala local como en los ámbitos nacionales e internacionales.
Todas las actividades estarán destinadas, en general, a cumplir con los siguientes objetivos específicos:
· Apoyar en su labor misional a la autoridad suprema de la Iglesia Católica y particularmente a las autoridades de las Iglesias locales.
· Fortalecer los lazos de caridad con toda la comunidad eclesial.
· Colaborar grupal e individualmente en la labor misional de la parroquia.
· Promover el crecimiento espiritual y la formación humana de todos y cada uno de los miembros del DIMI, haciendo que se nutran con las lecturas que transmiten las enseñanzas de la Iglesia.
· Visitar hogares, instituciones a fin de promover la oración de intercesión.
· Conformar Cenáculos Paulinos dentro y fuera del país.
· Conformar Cenáculos Paulinos virtuales.
· Promover la misión de evangelización al turista, al peregrino.
· Acercar a nuestra Iglesia la mayor cantidad posible de personas, a través del Amor Misericordioso de nuestros integrantes.
· Practicar las obras de misericordia espirituales y corporales, manifestando especial interés en la asistencia a los enfermos, ancianos, moribundos, personas solas y necesitados sin asistencia material y espiritual que viven en nuestros barrios, zonas.
· Aunar esfuerzos para crear una sociedad basada en la misericordia y la justicia, de acuerdo con las urgencias pastorales de la Iglesia.
· Organizar congresos, seminarios, talleres, conferencias, simposios y otros eventos de diversa índole, en los ámbitos locales, nacionales e internacionales, centrados en la Misericordia Eucarística.
CAPÍTULO VIII
PERTENENCIA, COMPROMISO, FORMACIÓN, ALEJAMIENTO
8.1 Pertenencia
Nuestra obra está abierta a todas las personas del Pueblo de Dios: laicos (adultos, jóvenes), religiosos y sacerdotes, que deseen compartir nuestra espiritualidad.
Reconoce dos formas de asociación entre sus adeptos, que van desde el inicio del vínculo en una primera etapa, en el cual las personas o grupos de personas son reconocidas por el Discipulado como “Afiliados adjuntos” después de estar un año en el Discipulado.
Existe una segunda etapa, en la cual las personas, esta vez a título individual, adquieren mayores compromisos con el Discipulado, y después de dos años podrán ser admitidos en su calidad de Miembros - Discípulos.
Los requisitos para pertenecer al Discipulado de la Misericordia son los siguientes:
- Formar parte de una “Comunidad discipular”
- Recibir un curso de formación introductoria sobre el estatuto orgánico
- Haber recibido un retiro espiritual que comprende sesenta horas de instrucción y vivencia espiritual.
- Estar de acuerdo en asumir todos los compromisos que conlleva el ingreso al Discipulado.
- Solicitar formalmente su ingreso después de dos años.
- Ser aceptado por las autoridades locales del Discipulado
- Asistir a la ceremonia de compromiso.
- Los nuevos miembros serán inscritos en los registros del Discipulado.
8.2 Compromiso
Cada nuevo integrante asumirá formalmente un compromiso en el que se compromete en un trabajo de crecimiento interior, de acuerdo a la espiritualidad del Discipulado. El mismo que renovará anualmente en el último retiro de cada año.
Dicho compromiso incluye, en términos generales, los puntos explicitados en este Estatuto y referente a la espiritualidad del Discipulado de la Misericordia.
8.3 Formación inicial y permanente
Las características de la formación estarán de acuerdo al perfil del discípulo intercesor (Capítulo IV)
Los que han aceptado el llamado de Dios a esta obra, para vivir de modo más profundo el espíritu del Evangelio, inician un proceso de formación que abra su horizonte a la conversión, en la que se propiciará el estudio de las Sagradas Escrituras, del Catecismo de la Iglesia Católica, de los Documentos de la Iglesia, las biografías de algunos santos y otros documentos propios del Discipulado, que ayuden a crecer y a madurar en la fe, así como la búsqueda de un director espiritual que oriente su crecimiento.
Los integrantes, después del proceso inicial, deberán continuar con un programa de formación permanente que será como el alimento que los nutra sin cesar y el impulso que los ayude a crecer siempre más en el espíritu de la obra.
La enseñanza y la vivencia de este espíritu debe ir abriéndoles intereses cada vez más elevados, para que puedan responder a las necesidades de la Iglesia y del mundo, de acuerdo con el espíritu y la misión de la obra.
Para esto, será necesario que aprendan a conocer y a discernir, a la luz del Evangelio, las situaciones y los acontecimientos que afectan a los hombres, especialmente a los más necesitados, comenzando por los más cercanos. Gran escuela constituye el hermoso discurso del Monte, las Bienaventuranzas (Mt. 5).
De este modo, podrán estar al servicio de la transformación temporal del mundo y la salvación eterna de los hombres, mediante acciones concretas, que provengan de una fe operante y de un amor que esté dispuesto al sufrimiento cuando lo exijan las circunstancias.
Por este motivo, el Discipulado propiciará la formación integral de sus miembros, procurando capacitarlos no sólo en relación con su crecimiento espiritual, sino también sobre diversos aspectos, que les permitan desarrollarse como personas, al mismo tiempo que como discípulos misioneros.
Se recomienda especialmente que participen siempre que les sea posible de los cursos formativos sobre Sagradas Escrituras, catequesis u otros temas religiosos, que con frecuencia se imparten en las distintas parroquias e instituciones de la Iglesia; de esa manera podrán enriquecerse en vistas a mejorar su trabajo como Evangelizadores.
8.4 Formadores
El Espíritu Santo es el Maestro interior que nos conduce a la comprensión del misterio de Cristo, por eso la oración, en todas sus expresiones, es el medio insustituible para la formación y el crecimiento del Discípulo de la Misericordia.
La enseñanza será impartida por personas debidamente autorizadas: sacerdotes, religiosos y laicos, quienes se valdrán de los métodos apropiados para alcanzar los objetivos de formación fijados. Ellos conforman la “Comisión especial de Formación”.
Se promoverá como formadores especialmente a las personas que manifiesten aptitudes y cualidades para impartir la formación.
Toda la formación que se imparta dentro de nuestro Discipulado tendrá como centro a Jesucristo Vivo, amo y señor de la historia, y estará destinada a comunicar la riqueza de sus enseñanzas; cuyo único objetivo es la Santidad de las personas.
Es recomendable que, en todos los casos en que sea posible, los formadores estén bien interiorizados sobre nuestra espiritualidad particular, y puedan a la vez transmitir su experiencia didáctica, de modo que todos los integrantes, según sus aptitudes personales y los carismas recibidos del Espíritu Santo, puedan llegar a constituirse verdaderamente en Discípulos de la Misericordia, transmitiendo eficazmente y aplicando en la vida diaria la doctrina recibida en su formación.
8.5 Responsabilidades y medios para la formación de los miembros del Discipulado
Los directivos impulsarán la elaboración, y la correcta implementación de programas de crecimiento integral para todas las personas que conformen el Discipulado. Sin embargo, se espera que cada uno de los integrantes estimule personalmente su formación y crecimiento espiritual a fin de lograr mejores niveles de maduración cristiana.
Se recomienda por ello a todos el estudio sistemático de las Sagradas Escrituras, del Catecismo de la Iglesia y de los documentos eclesiales, así como la búsqueda de un director espiritual, los análisis de conciencia frecuentes y el desarrollo de una actitud siempre vigilante, que propicie la conversión permanente.
8.6 Situaciones para el alejamiento del Discipulado de la Misericordia
Serán separadas, las personas que incurran en acciones públicas contrarias a la moral cristiana o profesen doctrinas opuestas a las enseñanzas de la Iglesia.
Corresponde al Consejo Regional analizar y resolver cada caso particular, tratando de actuar con la mayor discreción y caridad cristiana.
En caso de que se defina el alejamiento, el organismo que haya promovido la primera instancia del proceso elaborará la resolución, debidamente fundamentada, la misma que se archivará, con copias en las Comunidades discipulares, Discipulado regional y Discipulado Internacional.
CAPÍTULO IX
ORGANIZACIÓN
Siguiendo los principios de organización de la Iglesia Católica, el Discipulado de la Misericordia participa de su naturaleza comunitaria; su organización se caracteriza por el sentido de universalidad y su estructura por una irradiación de lo que significa el discipulado, que permite que ésta sea dinámica y flexible.
El Discipulado de la Misericordia cuenta con la siguiente estructura organizativa:
9.1 El Discipulado de la Misericordia Internacional
Su estructura se compone de:
Directorio General
Coordinación General
Coordinación de vinculación internacional.
Coordinación de comunicación.
Coordinación económica.
Coordinación de correspondencia y actas
Consejería Espiritual.
9.1.1 Directorio General
Cumple las siguientes funciones:
· Impulsar la unidad, la vitalidad y la expansión del discipulado, así como la fidelidad a su naturaleza y su misión en la Iglesia.
· Revisar los diversos aspectos que hacen al correcto funcionamiento.
· Mantener actualizado el discipulado, conforme a las orientaciones y urgencias de la Iglesia y los signos de los tiempos.
· Proponer las modificaciones al estatuto.
· Elaborar un plan de acción para recabar recursos económicos a través del aporte voluntario de sus miembros para el sostenimiento y desarrollo del discipulado. El uso y la administración de los mismos, deberá tenerse como criterio básico la austeridad.
· Aprobar la realización de los Directorios regionales de acuerdo a una planificación de fechas, previa solicitud.
· Convocar al Directorio General, señalando la agenda respectiva, a través del Coordinador de Comunicaciones. Cuando algún asunto de especial importancia lo requiera, se podrá convocar a una Directorio General Extraordinario.
· Cuidar que los bienes materiales, tengan sentido verdaderamente comunitario y estén al servicio de la misión del Discipulado.
· Elaborar el Plan Anual de trabajo para todo el Discipulado, teniendo en cuenta las propuestas de los Discipulados regionales.
· Estimular el interés para fomentar el trabajo del discipulado entre sus miembros .
· Favorecer el diálogo abierto con los diversos Discipulados regionales.
· Promover la unidad de todos los miembros, y velar por la buena marcha de todo el discipulado.
· Propiciar la información, intercomunicación y diálogo por medio de publicaciones, congresos, encuentros, retiros, foros virtuales etc.
· Propiciar y urgir la inserción en la pastoral de conjunto de la Iglesia, en sus diversos niveles, referida al discipulado en el tema de misericordia.
· Revisar la correcta aplicación de las resoluciones del Directorio General.
· Revisar periódicamente el funcionamiento y el crecimiento de los Discipulados regionales y las comunidades discipulares.
· Velar por la relación con los Obispos, Párrocos y demás pastores y organismos eclesiales.
9.1.2 Miembros del Directorio
Son los siguientes:
Coordinador General
Asistentes regionales
Miembros de la consejería espiritual.
Coordinador de vinculación internacional (Sin derecho a voto).
Coordinador de comunicaciones (Sin derecho a voto).
Coordinador de actas y correspondencia (Sin derecho a voto).
Coordinador de hacienda (Sin derecho a voto).
9.1.3 Reuniones
La reunión del Directorio General se realizará la primera semana de cada año, en países alternos.
9.1.4 Coordinador General
El Coordinador General es la autoridad personal que representa al Discipulado. Es elegido por el Directorio General por un período de dos años, pudiendo ser reelegido una vez.
El Coordinador General será un seglar comprometido, con altas dotes de reconocida espiritualidad y condiciones humanas propias de un buen cristiano.
Por su investidura, debe mantener su imparcialidad y por tanto no debe tener derecho a voto en las reuniones del Directorio General.
Cada año elevará un informe al Directorio General con los resultados de su gestión.
9.1.5 Coordinador de actas y correspondencia
Su designación será sugerida por el Coordinador General, y aprobada por el Directorio General, participará habitualmente en las reuniones del Directorio.
Las funciones del Secretario son:
· Coordinar el trabajo de las secretarías dependientes de la Coordinación General, las mismas que asisten a ésta en materias de Hacienda, Relaciones y Comunicación.
· Hacer las actas de Directorio.
· Llevar el libro de registro del mismo.
· Llevar la crónica del Directorio.
· Encargarse del archivo y la correspondencia del Directorio.
· Colaborar en la preparación de la agenda de las reuniones y convocar a las mismas.
· Recordar a quienes corresponda, los acuerdos y encargos que emanen del Directorio.
9.1.6 Coordinador de Hacienda
El Coordinador de Hacienda cumple las funciones de un Administrador Financiero, cuidando de los bienes y recursos materiales.
Deberá ser una persona con sólidos conocimientos económicos, jurídicos y administrativos. Su designación será sugerida por el Coordinador General, y aprobada por el Directorio General, participará habitualmente en las reuniones del Directorio.
Las funciones son las siguientes:
· Promover y administrar los recursos económicos.
· Generar los mecanismos de recaudación y administración de dichos recursos.
· Promover la captación de donaciones para financiar el desarrollo del discipulado.
· Elaborar los presupuestos necesarios y presentarlos oportunamente para su estudio y aprobación en el Directorio General.
· Informar periódicamente al Directorio sobre los asuntos administrativos. Por su parte, el mismo buscará los medios adecuados para distribuir convenientemente esta información a través de la organización hasta el nivel que considere oportuno.
· Preparar informes y estados financieros semestrales para su análisis por parte del Directorio.
· Presentar informes completos de la gestión financiera a solicitud del Coordinador General.
9.1.7 Coordinador de vinculación internacional
Cumple con la función de establecer nuevos contactos y mantener los vínculos con instituciones y personas que faciliten la expansión por todo el mundo del DIMI.
Conviene que sea una persona con un amplio conocimiento de diversos idiomas y culturas, para que pueda desempeñar cómodamente sus tareas. Su designación será sugerida por el Coordinador General, y aprobada por el Directorio General, participará habitualmente en las reuniones del Directorio.
Sus funciones son las siguientes:
· Promover las relaciones internacionales, de acuerdo con las políticas y estrategias.
· Entablar nuevos contactos y sostener una comunicación fluida con contactos internacionales preexistentes.
· Facilitar la elaboración de una agenda internacional, coordinando las acciones con los anfitriones, para que los conferencistas del Discipulado, puedan realizar los viajes de evangelización que se consideren necesarios.
· Colaborar a la Coordinación de Comunicación, en la integración de todos los Discipulados Regionales, y muy especialmente en la organización de eventos internacionales.
9.1.8 Coordinador de Comunicación
Cumple con la función de facilitar los procesos de comunicación interna y externa.
Deberá ser una persona con habilidad para relacionarse con los demás y comunicar conceptos, tanto en forma oral, por escrito y virtual. Es deseable que a ello se sume el conocimiento técnico necesario para el mejor desempeño de sus tareas. Su designación será sugerida por el Coordinador General, y aprobada por el Directorio General, participará habitualmente en las reuniones del Directorio.
Sus funciones son las siguientes:
· Promover las relaciones institucionales, con diversas entidades, eclesiales y no eclesiales, en todos los lugares en los que trabaja el Discipulado; ya sea por intervención directa, a través de los Asistentes regionales.
· Elaborar programas que permitan difundir, tanto hacia dentro como hacia afuera , el trabajo que realiza, y presentarlos al Directorio General para su análisis y posterior implementación.
· Participar activamente, tanto en el diseño como en la producción y la distribución de soportes de comunicación específicos: Revistas, boletines, programas de televisión y radio, vídeos, cassettes, CD’s, y otros soportes digitales, a ser distribuidos por Internet o por otros canales.
9.1.9 Miembros de la Consejería Espiritual
Está compuesto por:
Obispos, sacerdotes, religiosos, y laicos; de reconocida espiritualidad, vida ejemplar y amplio conocimiento intelectual y social. Serán propuestos por el Coordinador General y elegidos por el Directorio, actuarán en una función de asesoramiento.
9.2 El discipulado de la Misericordia Regional
Todos los miembros del Discipulado se congregan en pequeñas Comunidades de intercesión. A partir de ellas se organizan primero en Comunidades discipulares, que posteriormente darán lugar a la formación de los llamados Discipulados de la Misericordia Regional y en su conjunto conforman la estructura internacional del Discipulado de la Misericordia.
Se compone de:
Directorio Regional
Asistencia regional
Secretaría de comunicación
Secretaría de vinculación regional.
Secretaría económica
Secretaría de correspondencia y archivo
Consejero espiritual regional
Las condiciones mínimas para formar un Discipulado regional son las siguientes:
· Contar con al menos tres Comunidades discipulares, que a su vez tengan el número suficiente de miembros para poder garantizar el desarrollo de programas y proyectos, tendientes al cumplimiento de la naturaleza del Discipulado.
· Poder auto-sustentarse, en términos de organización y funcionamiento, sin requerir para ello del apoyo de otros discipulados regionales.
· Ser reconocido como “Discipulado regional” por el Directorio General. Su reconocimiento y su titulación se hará con una celebración litúrgica, en coincidencia con una fiesta litúrgica de significado para el Discipulado de la Misericordia.
· La decisión de constituir un nuevo Discipulado regional deberá ser comunicada por el Coordinador de vinculación internacional a las autoridades eclesiásticas del lugar en el que habrá de constituirse.
Este aspecto resulta importante, por cuanto el Discipulado, para cumplir con su misión, necesita integrarse al conjunto de trabajo pastoral, de la Diócesis de acuerdo con su naturaleza.
9.2.1 Directorio regional
Reúne a todos los miembros de una determinada región y tiene como finalidad principal revisar e impulsar la vitalidad del Discipulado en la región, basándose en programas y proyectos generados por las comunidades discipulares correspondientes, con ajuste a las metas y objetivos que persigue el Discipulado.
Las funciones son las siguientes:
· Evaluar el funcionamiento del discipulado en la correspondiente región.
· Tratar los asuntos más importantes para el desarrollo de la misma.
· Designar por votación directa al Asistente transitorio del Directorio regional.
· Elegir a sus Representantes ante el Directorio General.
Tratar los asuntos relacionados con:
· La fidelidad al espíritu y misión del Discipulado de la Misericordia.
· La forma en que se vincula el Discipulado regional con el Discipulado Internacional y con la Iglesia, especialmente a través de las autoridades eclesiásticas del lugar (Obispos, Arzobispos, etc.)
· La adaptación de la vida y la acción misional en esa región, según los tiempos y las circunstancias, y su inserción efectiva en la Iglesia y en el mundo.
· Tomar las decisiones pertinentes, teniendo en cuenta siempre el Estatuto del Discipulado de la Misericordia.
· Elegir los encargados de las comunidades discipulares del Discipulado regional.
· Informarse sobre la situación real de las Comunidades discipulares que conforman ese Discipulado regional.
· Evaluar la adecuada aplicación del Estatuto Orgánico del DIMI.
· Supervisar los programas de formación y su realización de acuerdo con las directrices del Directorio General.
· Organizar y propiciar el trabajo de las Comunidades discipulares.
· Planificar, desarrollar y supervisar programas conjuntos de misión, que involucren a todas las comunidades discipulares de la región.
· Promover la expansión del DIMI mediante la creación de nuevas Comunidades discipulares.
· Servir de enlace entre las Comunidades discipulares y el Directorio Regional.
· Mantener una comunicación constante con el Directorio General.
· Fomentar las relaciones de las Comunidades Discipulares con los párrocos y con el Obispo para su adecuada inserción en la vida y en la pastoral de conjunto.
· Estimular las relaciones con las demás Comunidades del Discipulado de la Misericordia.
· Procurar una participación activa en el Plan que elabore el Directorio General.
· Revisar la situación jurídica de las Comunidades Discipulares dentro de la Diócesis.
· Velar porque se conserve y dinamice el espíritu del DIMI.
· Promover la capacitación de personas y la captación de recursos para el desarrollo autosustentable del Discipulado regional.
· Asistir o enviar representantes a las reuniones del Directorio General, cuando éste así lo pidiese.
· Conviene que los Directorios regionales también promuevan reuniones para retiros espirituales, sesiones especiales de estudio, jornadas intensivas de profundización en el espíritu discipular, convivencias, etc. con tanta frecuencia como sea posible en cada comunidad discipular y con la participación ya no sólo de los miembros del Discipulado Regional, sino de todos los miembros que puedan asistir a ellas.
9.2.2 Participantes del Directorio Regional
Tienen derecho a participar con voz y voto, conforme a las normas establecidas:
El Coordinador General o su representante.
Un representante de cada una de las Comunidades discipulares.
Las personas que se juzgue conveniente invitar en calidad de consultores, las cuales tendrán voz, pero no voto en las decisiones.
El Directorio Regional deberá celebrarse por lo menos una vez al año, como una forma de activar la participación de sus miembros en la vida y misión del Discipulado.
Corresponde al Directorio regional, a través de su Secretario de vinculación, convocar oportunamente a reunión y determinar los temas y la agenda de la misma. Todo esto lo hará después de un sondeo con los encargados locales.
9.2.3 Reuniones
Para procurar la unidad básica en el espíritu y misión del Discipulado, se llevará a cabo al menos una reunión del Discipulado Regional cada cuatrimestre del año.
En estas reuniones se planificará el trabajo a realizar, se presentarán informes sobre el resultado de la gestión en las distintas localidades donde se tienen comunidades discipulares, se compartirán las experiencias en el trabajo de sus comunidades, con el propósito de enriquecer el trabajo del Discipulado, y se atenderá especialmente la unificación de programas de formación de los miembros del mismo.
Se tratarán, en definitiva, todos los asuntos de interés del Discipulado y en general de la Iglesia; en el marco de un clima de comunión fraterna entre los asistentes..
Se dará especial importancia a la oración de intercesión.
9.2.4 Asistente regional
Sus funciones son las siguientes:
· Convocar y presidir las reuniones del Directorio regional.
· Ser signo y factor de comunión en familia, para poder hacer efectiva la unidad de fe, de oración y de vida sacramental, así como la unión en la caridad y el servicio.
· Coordinar la animación espiritual y la formación en unión con los responsables de las Comunidades discipulares.
· Mantener una comunicación personal fluida con todos los integrantes del Directorio General; especialmente con el Coordinador General.
· Presentar anualmente al Directorio General un reporte pormenorizado de su gestión.
9.2.5 Secretario de Comunicación
Cumple con la función de facilitar los procesos de comunicación interna y externa.
Deberá ser una persona con habilidad para relacionarse con los demás y comunicar conceptos, tanto en forma oral, por escrito y virtual. Es deseable que a ello se sume el conocimiento técnico necesario para el mejor desempeño de sus tareas. Su designación será sugerida por el Asistente regional, y aprobada por el Directorio Regional, participará habitualmente en las reuniones del Directorio.
Sus funciones son:
· Promover las relaciones institucionales, con diversas entidades, eclesiales y no eclesiales, en todos los lugares en los que trabaja el Discipulado; ya sea por intervención directa, a través de los encargados de las comunidades discipulares.
· Elaborar programas que permitan difundir, tanto hacia dentro como hacia afuera, el trabajo que realiza el Discipulado, y presentarlos al Directorio Regional para su análisis y posterior implementación.
· Participar activamente, en la distribución a las comunidades discipulares, de soportes de comunicación específicos: Revistas, boletines, programas de televisión y radio, vídeos, cassettes, CD’s, y otros soportes digitales, a ser distribuidos por Internet o por otros canales, elaborado por el Coordinador de comunicaciones del Discipulado internacional, promover foros virtuales entre las comunidades discipulares.
9.2.6 Secretario de vinculación regional
Cumple con la función de establecer nuevos contactos y mantener los vínculos con instituciones y personas que faciliten la expansión por toda la región del Discipulado de la Misericordia.
Conviene que sea una persona con un amplio conocimiento de idiomas y culturas, para que pueda desempeñar cómodamente sus tareas. Su designación será sugerida por el Asistente regional, y aprobada por el Directorio Regional, participará habitualmente en las reuniones del Directorio.
Sus funciones son las siguientes:
· Promover las relaciones, de acuerdo con las políticas y estrategias.
· Entablar nuevos contactos y sostener una comunicación fluida con contactos regionales preexistentes.
· Facilitar la elaboración de una agenda regional, coordinando las acciones con los anfitriones, para que los conferencistas del Discipulado, puedan realizar los viajes apostólicos que se considere necesario.
· Colaborar con la Secretaría de Comunicación, en la integración de todas las comunidades discipulares, y especialmente en la organización de eventos regionales.
9.2.7 Secretario de Hacienda
Cumple las funciones de un Administrador Financiero, cuidando de los recursos materiales.
Deberá ser una persona con sólidos conocimientos económicos, jurídicos y administrativos. Su designación será sugerida por el Asistente regional, y aprobada por el Directorio Regional, participará habitualmente en las reuniones del Directorio.
Cumple con las siguientes funciones:
· Promover la captación de donaciones para financiar el desarrollo de las comunidades discipulares.
· Elaborar los presupuestos necesarios y presentarlos oportunamente para su estudio y aprobación en el Directorio Regional, a partir de los formulados en las comunidades discipulares.
· Informar periódicamente al Directorio regional sobre los asuntos administrativos. Preparar informes sobre la situación económica del Discipulado regional y las comunidades discipulares para su análisis.
9.2.8 Secretario de actas y correspondencia
Su designación será sugerida por el Asistente regional, y aprobada por el Directorio Regional, participará habitualmente en las reuniones del Directorio.
Las funciones del Secretario son:
· Coordinar el trabajo de las secretarías dependientes del Directorio Regional.
· Hacer las actas de Directorio.
· Llevar el libro de registro del Directorio.
· Llevar la crónica del Directorio.
· Encargarse del archivo y la correspondencia del Directorio.
· Colaborar en la preparación de la agenda de las reuniones y convocar a las mismas.
· Recordar a quienes corresponda, los acuerdos y encargos que emanen del Directorio Regional.
9.2.9 Consejeros Espirituales regionales
El Consejero espiritual regional será un sacerdote propuesto por el Directorio regional ante la Consejería espiritual del DIMI, para que, luego de conocerlo, personalmente oficialice su nombramiento, en consulta con las autoridades eclesiásticas de la zona.
Tendrá la responsabilidad de velar por la estricta adecuación del trabajo del Directorio Regional, y del Discipulado a las enseñanzas de la Iglesia Católica.
Procurará la formación adecuada de los miembros, conforme a las enseñanzas y criterios de la Iglesia y los programas de formación del Discipulado.
En comunión estrecha con los miembros de la Consejería espiritual, coordinará el trabajo de los consejeros espirituales locales, participando activamente de su selección y orientación en relación con la espiritualidad propia del discipulado.
9.3 Comunidad Discipular (departamental)
El Discipulado de la Misericordia DIMI procura realizar su misión adaptando su labor a las necesidades específicas de cada comunidad en la cual trabaja. Es por ello que cada localidad necesita de una relativa autonomía en sus proyectos y programas, que deberán siempre atender las urgencias pastorales de la Diócesis o Arquidiócesis en que trabaja.
Este ámbito de acción, generalmente determinado por límites geográficos precisos (una ciudad, una provincia o un estado) es lo que, a los fines organizativos, denomina “Comunidades discipulares”.
9.3.1 Estructura de las Comunidades discipulares
La responsabilidad de las actividades de las Comunidades discipulares estará a cargo de un Encargado, que será elegido por su Comunidad y tendrá funciones análogas a las del Asistente regional, pero dentro de los límites geográficos de su ciudad, provincia o estado, su designación será confirmada por el Directorio regional.
De la misma manera, contará con un Consejero Espiritual Local, designado por el Consejero Espiritual regional, previa aceptación de la Coordinación espiritual del Discipulado, con el consentimiento y venia de la Autoridad Eclesiástica Local (Obispado o Arzobispado)
9.3.2 Reuniones
Por regla general, cada Comunidad Local se reunirá semanalmente, comenzando y terminando con una oración, para fomentar el crecimiento en la fe y la comunión fraterna de cada uno de los discípulos, para pedir al Señor que guíe e ilumine las reuniones.
En ellas se tratarán las diversas actividades, se planificarán las acciones de apoyo a la Iglesia Local y se incentivará la formación espiritual y catequética de todos los miembros en esa localidad, de acuerdo al plan de formación, sobre todo la Transformación interior de cada discípulo.
Si por razones de distancia o tiempo, particularmente en los grandes conglomerados urbanos, estas reuniones se dificultan, se podrán celebrar quincenalmente, pero no se dejará pasar más de dos semanas.
Estas reuniones tendrán la duración de noventa minutos.
9.3.3 Vínculo de las Comunidades discipulares con los Discipulados regionales
Cada Comunidad, legalmente constituida, enviará sus representantes ante el Directorio regional y Directorio regional.
9.3.4 Cenáculos Paulinos
Son pequeñas comunidades de discípulos organizados en zonas, barrios, calles de su localidad que suscitan la oración de intercesión entre los habitantes de las mismas, pudiendo asistir a los mismos, personas que quieran unirse a la misión que tienen los mismos. Constituyen grupos más “íntimos” de oración, conversión y transformación espiritual.
Todo miembro debe pertenecer, por lo menos, a un Cenáculo Paulino. Se pueden reunir entre 5 y 15 personas propiciando la maduración y formación cristiana de sus miembros y, en definitiva, la labor espiritual y social del Discipulado.
Se relacionará con la comunidad discipular de cada localidad a través, de un moderador del Cenáculo Paulino.
Los integrantes de estas pequeñas comunidades pueden tener cualquier estado civil, en la medida en que estén decididos a vivir las virtudes del Evangelio.
De acuerdo a lo que señala 4.3 se forma el discípulo.
9.3.5 Reuniones
Por regla general, se reunirá el primer sábado de mes, comenzando y terminando sus encuentros con la oración, para fomentar su crecimiento en la fe y la comunión fraterna. Estas reuniones tendrán la duración adecuada según las necesidades y circunstancias.
9.3.6 Moderador
En cada Cenáculo Paulino habrá un moderador, elegido y designado por la comunidad discipular.
Debe tener cualidades para suscitar y estimular compromisos y para mantener vivo el espíritu, el celo y el entusiasmo por la causa del Discipulado.
Su principal misión es promover los valores de nuestra espiritualidad, animando y acompañando al hogar en su proceso de continuo crecimiento cristiano.
Con el fin de mantener un contacto eficaz con todos los Cenáculos Paulinos de la ciudad, sus moderadores serán convocados a reuniones periódicas con un equipo coordinador, previamente designado por la comunidad discipular.
CAPÍTULO X
ADMINISTRACIÓN
10.1 Recursos Espirituales y Humanos
Los Recursos Espirituales y Humanos del Discipulado de la Misericordia son el principal patrimonio del Señor en esta Su Obra, por ello se procurará que den los mejores frutos a través de nuestro trabajo apostólico, evangelizador y misionero.
La orientación y dirección de los equipos humanos, en el trabajo fraternal y solidario son la principal responsabilidad del Coordinador General. Administrarán estos recursos directamente y a través de los asistentes regionales, los encargados de las comunidades discipulares y los moderadores de los Cenáculos Paulinos; siguiendo la estructura jerárquica de nuestra organización.
El control y seguimiento en la ejecución de las tareas planificadas en cada uno de los Directorios se llevará a cabo a través de los Asistentes regionales y encargados locales.
10.2 Recursos económicos
El Discipulado de la Misericordia al ser una organización sin fines de lucro, sus recursos se basan en al aporte voluntario de sus miembros.
Podrá aceptar también donaciones de personas que, sin pertenecer a la institución, sientan el deseo de contribuir con la Obra, pero jamás recibirá ninguna contribución que pueda condicionar sus fines evangélicos, solidarios y espirituales, o sus principios filosóficos en general.
La administración financiera estará a cargo del Coordinador de Hacienda, y de los secretarios de hacienda bajo control del Coordinador General, los asistentes regionales y encargados locales.
CAPÍTULO XI
RELACIONES
11.1 Vinculación
Serán recibidas con agrado las congregaciones religiosas, movimientos apostólicos y, en general, todos los grupos eclesiales que deseen vincularse espiritualmente con el Discipulado de la Misericordia.
Dicha vinculación no interfiere en el régimen interno, ni en las estructuras del Discipulado.
Por su parte, el Discipulado de la Misericordia se compromete a facilitar a las asociaciones vinculadas las condiciones para que sus miembros se alimenten del espíritu del Discipulado.
En todos los casos, se comunicará a la autoridad eclesiástica competente la vinculación espiritual con otros grupos o movimientos eclesiales.
CAPÍTULO XII
DISOLUCIÓN
El Directorio General podrá disolver el Discipulado de la Misericordia, cuando juzgue que la institución no está cumpliendo la misión para la cual fue creada, necesitándose el acuerdo de una mayoría de dos tercios de los miembros convocados para la reunión extraordinaria en la cual se deba tratar este delicado asunto.
CAPÍTULO XIII
FACULTADES ESTATUTARIAS
13.1 Interpretación
El Estatuto Orgánico será interpretado por el Directorio General en mayoría absoluta de los miembros convocados. En caso de vacío jurídico se aplicará u observará el Código de Derecho Canónico.
13.2 Aprobación y modificación
El Estatuto Orgánico será aprobado por el Directorio General, el mismo que está facultado para modificarlo. En ambos casos se necesita una mayoría de dos tercios de los miembros convocados.
CAPÍTULO XIV
RÉGIMEN DE EXCEPCIÓN
14.1 Sobre la designación de las autoridades del Discipulado para la 1ª gestión
Por tratarse de un momento excepcional el de la estructuración del Discipulado, y para dar operatividad a sus diversas instancias, las autoridades que según estos Estatutos debieran acceder a sus cargos por vía electiva, serán designadas por el Directorio General pudiendo exigir la renuncia inapelable de cualquiera de estas personas a su cargo, en caso de incumplir con su mandato.
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SAN AGUSTIN, Sermón 293.


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